Si el Odio no existiera:
Habría más posibilidades de diálogo y la construcción del bien común.
Si la Soberbia no existiera:
Habrían personas que lloraran por el fracaso de los demás.
Si la Arrogancia no existiera:
Habrían menos personas con una imagen auto-inflada.
Si la Envidia no existiera:
Habrían personas más felices por el bien ajeno.
Si el Orgullo en exceso no existiera:
Habrían personas con menos autoestima exagerada.
Si la Pereza no existiera:
habrían personas más trabajadoras.
Si la Venganza no existiera:
habría más justicia.
Si la Hipocresía no existiera:
Habrían personas más sinceras
Si el Prejuicio no existiera:
Habrían personas menos etiquetadas y más amadas.
Simplemente si no existiera... Yo quiero un mundo feliz y más sano, aunque me digan soñadora, no dejaré de desearlo.
Albertína López ( Escritora de cuentos y reflexiones)