Mis días son como cuaresma en plena
Lluvia de verano.
Los crucifijos descalzos me guían por
El camino.
Mas el infierno no me tiño hasta no haber
Condenado mi ultimo suspiro.
Las tinieblas se ven en mis ojos cuando
Embriagado de alcohol que tomo los viernes
Santo no me pegan tanto como otros días de
Verano.
He pecado como Pedro negándote.
He odiado como judas.
He blasfemado como judío y no me
pesa
La sentencia que hoy recibo.
Soy un alma sentenciada ...sí ...lo se...
Pero eso no me acobarda, porque
Tengo una vida que tu me diste y esa
Es la que dejare de experiencia a otros.
Señor..
Te llame cuando en el limbo del dolor
Me estremecía.
Te pedí auxilio cuando la ira me debatía.
Te pedí misericordia
cuando en el duelo
De mis seres me mordía.
Mas solo me bastaba una mirada tuya para
Sentir que no caía.
Mi pobreza me hizo criminal.
Mi traición me hizo tan grande señor,
El tarot y la güija fueron mis mejores aliados.
Yo sólo esperaba un grano de bondad
En mi pecho desalmado para volver por ti
Con los pies descalzos.
Esperaba que ese día llegara pero una noche
De copas y de drogas me volcó,
una noche Inesperada
la muerte me buscó.
Yo de lejos oía que lloraban,
Yo de lejos sentía las llamas...
Y de pronto me encontré deambulando
Entre las calles esperando la oportunidad
de
Derramar mi bondad.
Solo y sin amparo como espíritu me
quede,
Solo como un alma sentenciada...
Albertína López
Escritora de Reflexiones y cuentos